Amanece de nuevo el cielo
con su rumor de invierno,
de nuevo este desasosiego
entre estar y no estar.
Es este bostezo toda mi salvación.
¿Aún duermo?
Cuando ahondo en el duro 
colchón de incertezas,
despertar se hace pesado.
Amanece y mis pies asoman bajo las sábanas,
y se me antoja soñarme libre y desnuda.
¿Hasta cuándo este andar vagabundo,
esta dolorida mirada?

Inmaculada Rodríguez Mendez

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