Un estruendo rojo y negro movió los cimientos.
El miedo sacudió tu cama mientras contemplábamos
las huellas de la pena en las cenizas.
Se llevó todo lo que imaginamos nuestro.
Cuando ya no quedaba nada que perder llegó el silencio.
Salimos a conocer la tierra nueva.
En medio de la lava brotaba un pino.
Nos miramos.

Lidia Ramírez Mesa

En los relatos, anécdotas, pensamientos, reflexiones y poemas que he escrito hay algo en común y es que todos tienen que ver con lo poético. He encontrado un lugar, como una cueva abierta a la contemplación, un soñar despierta, un estar en plenitud, donde el descubrimiento de una imagen profunda me empuja siempre a volver hasta que logro expresar con palabras lo sentido.


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