19/11/22

Un estruendo rojo y negro movió los cimientos.
El miedo sacudió tu cama mientras contemplábamos
las huellas de la pena en las cenizas.
Se llevó todo lo que imaginamos nuestro.
Cuando ya no quedaba nada que perder llegó el silencio.
Salimos a conocer la tierra nueva.
En medio de la lava brotaba un pino.
Nos miramos.

Lidia Ramírez Mesa

Tabaiba publicará un solo texto cada fin de semana. Así ofrecemos la posibilidad de leerlo con atención, de paladearlo. Si su lectura te sugiere algún comentario puedes escribirnos a revistatabaiba@gmail.com y se lo haremos llegar a la persona autora del texto.

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